miércoles, 13 de diciembre de 2017

EXPERIMENTOS EN LABORATORIO


SIETE BENEFICIOS DE LOS EXPERIMENTOS

Para estudiantes en el aula resultan tan eficaces para comprender procesos complejos, trayendo como beneficios:

  • Generan curiosidad por lo desconocido y entusiasmo para enfrentarse a un problema.
  • Requieren de la participación del estudiante.
  • Impulsan el trabajo en equipo y la organización grupal.
  • Estimula el respeto por las opiniones ajenas.
  • Fomentan el espíritu crítico a la hora de cotejar los resultados.
  • Promueven la reflexión tras la realización del experimento para extraer conclusiones.
  • Favorecen la rigurosidad en el trabajo realizado.
El aprendizaje activo no es algo nuevo, como tampoco lo es que un profesor proponga realizar experimentos para los estudiantes de secundaria en clase pero sí que lo está siendo el impulso que se da desde las instituciones educativas para fomentar las actividades en el aula como parte principal en la adquisición de conocimientos.

Todas las materias son susceptibles de ser enfocadas desde un punto de vista práctico pero las ciencias naturales, sociales son especialmente proclives a ello. A través de experimentos científicos entretenidos y sencillos de realizar en clase, los alumnos se involucran en el aprendizaje como agentes activos e incluso proactivos si les damos la oportunidad de que sean ellos los que propongan el temario. Además de los beneficios enumerados anteriormente, la experimentación en el aula está vinculada a una fijación de contenidos a largo plazo sin emplear demasiado esfuerzo memorístico.

Bajo la premisa “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”, las clases con actividades resultan mucho más atractivas y eficaces para los alumnos.



martes, 12 de diciembre de 2017

EL PLACER DE ESTUDIAR

 
Si entendemos que estudiar es aprender, en un amplio sentido, comprenderemos que estamos siempre "estudiando", ya que en la vida estamos inmersos en múltiples procesos de aprendizaje o experiencias que nos hacen asimilar algo nuevo.

Generalmente, entendemos por estudiar, "chanconear", "aburrido", "clavar los codos" o expresiones similares, pero esta forma de ver el estudio refleja cierta actitud negativa hacia el mismo.
Es más bien una respuesta dada por falta de motivación y desconocimiento de nuestras potencialidades, ya que si no tenemos el hábito de trabajar intelectualmente, puede resultar una tarea pesada y poco agradable.
Deberíamos observarnos y tratar de saber por qué y para qué estudiamos (para aprender, para aprobar, etc.).

Recordemos el refrán: "Nunca te acostarás sin saber una cosa más". A través de una conversación, una reflexión, leyendo un texto o escuchando una conferencia estamos aprendiendo, y por lo tanto, estudiando.
En algunos casos la ausencia, y en otros la aplicación de erróneas técnicas de estudio son el motivo principal del fracaso en el mismo. Si para realizar cualquier actividad o trabajo necesitamos una serie de herramientas y métodos para llevarla a cabo, entenderemos también, que necesitamos una serie de habilidades y destrezas que nos sirvan de apoyo en el estudio.
A poco que profundicemos en el tema nos daremos cuenta de que las técnicas de estudio están encaminadas a eliminar ciertas trabas o factores negativos que se nos presentan, como por ejemplo: falta de motivación, de atención, de memoria, errores en la lectura, u otros.
Se trata de conocer en qué fallamos para poder corregir los errores y mejorar nuestro rendimiento. No se trata de "horas" de estudio, sino de estudio eficaz y productivo.